viernes, 11 de enero de 2013

Tangos en inglés, por Carlos G. Groppa


(tomado de Tango Reporter)
Un factor importante que contribuyó a la expansión del tango en los Estados Unidos fue el creciente porcentaje de tangos auténticos editados en el país a mediados de la década de 1920. Baste como ejemplo La cumparsita. Después de haber sido editado sin letra en Milán, la misma versión fue editada en los EE.UU. en 1926. Luego, en la década de 1930, con letra en inglés escrita por Carol Raven, fue reeditado varias veces, incluso como rumba.

Mostrando un fuerte poder de permanencia a través del tiempo, La cumparsita surgió al éxito en los EE.UU. en varias oportunidades grabada por músicos de jazz. Aunque sin visos de querer darle autenticidad, estos respetaron su ritmo de tango. La más notable de estas versiones fue la lograda en 1941 por Stan Kenton. Considerado como uno de los músicos de jazz más revolucionarios –equivalente en jazz a Piazzolla en tango, quien a su vez lo admiraba–, fue también uno de los que más se dejó influenciar por los ritmos sudamericanos y caribeños. Tan es así que para su debut en el mundo del disco eligió, entre otros temas El choclo de Angel Villoldo, al que le seguiría un año después, La cumparsita. Ambos temas, arreglados por Joe Rizzo, un músico de origen italiano radicado en Los Angeles que no tenía nada que ver con el tango, se convirtieron en platos fuertes de la orquesta. Habiendo realizado los arreglos sólo a pedido de Kenton, que andaba en busca de ingresar temas latinos a su repertorio, con el tiempo Rizzo los reflotaría, aunque modificados, para la orquesta de Lawrence Welk. A estas grabaciones, una década después, en 1951, le seguiría la composición Artistry in Tango, del propio Kenton.

Tangos cantados en Inglés

Hubo un momento en los EE.UU. durante la década de 1950, en que los tangos con letra en inglés comenzaron a tener cierta popularidad y potencial como para convertirse en éxitos. Así, al menos, lo probaron un grupo de cantantes norteamericanos reciclando viejos tangos con modernos arreglos.

Probablemente el tango más popular de todos fue Adiós muchachos. Habiéndose dado a conocer en los EE.UU. en 1932, quedó como uno de los tangos más recurrentes en el gusto del público norteamericano. Este inmortal tango de Julio César Sanders y César F. Vedani, décadas más tarde volvería al tapete con el título de I Get Ideas y letra en inglés de Dorcas Cochran. Convertido en gran suceso por el cantante Tony Martin, con su abaritonada voz logró colocarlo en septiembre de 1951, entre los primeros puestos de la afamada lista de éxitos "Top Ten Hits". Desde ese momento y durante varias semanas, le dieron batalla por la supremacía las grabaciones que realizaron subsiguientemente Peggy Lee con la orquesta de Billy May, y Louis Armstrong con su propia agrupación. Meses después, el mismo Armstrong lo volvería a grabar con Bing Crosby.

Este tango alcanzó tal popularidad que en 1964 Crosby lo grabó nuevamente para su álbum "That Travelin' Two-Beat", en esta oportunidad cantando a dúo con Rosemary Clooney, y respaldado por la orquesta de Billy May. Además, la versión de Crosby solista fue incluída en los LPs "Bing Crosby's Good Times Favorite" y "Bing Sings Again".

A este nuevo auge del tango en los EE.UU., comenzando 1951 le dio un empuje la aparición de Blue Tango. Escrito por el compositor norteamericano Leroy Anderson, la grabación hecha con su orquesta sobrepasó la venta del millón de copias. Además, su versión se colocó en el mes de mayo al tope de todas las listas de popularidad. Su pegadiza melodía y su casi valseado ritmo hizo gran impacto en las pistas de baile. Con el tiempo, y sin ser un tango auténtico, quedó como un tango reiterativo en el repertorio de muchas orquestas de baile internacionales.

Al año siguiente, la cantante Georgia Gibbs mantuvo durante siete semanas en el primer puesto del "Hit Parade" Kiss of Fire, que no es otro que El choclo. Escrito en 1903 por Angel Villoldo, y con letra de Marambio Catán , ésta fue readaptada por Enrique Santos Discépolo en 1947. En la versión en inglés, tanto en la partitura impresa como en la etiqueta de los discos se suprimió el nombre de sus autores originales. En su reemplazo aparecieron los de Lester Allen, Bob Hill, y Harry Frank, con arreglos –que en este caso particular muy bien se pueden calificar de desarreglos– de P. Schirmann. Lo lamentable de este atropello autoral fue que estos cuatro músicos, de no gran renombre comparados con Villoldo o Discépolo, cobraron los derechos de autor. Esto fue posible gracias a que en esa época los derechos de autor en los EE.UU. sólo protegían a los músicos norteamericanos. El resto del mundo no entraba en esta ley, por lo que cualquier músico podía tomar libremente un tema internacional, exitoso o desconocido, ponerle letra en inglés, hacerle ciertos arreglos y embolsarse los dólares correspondientes por derechos de autor.

A la versión de Georgia Gibbs, le disputaron el primer puesto las grabaciones que hicieron inmediatamente después los cantantes Tony Martin, Toni Arden y Billy Eckstine, y la orquesta de Guy Lombardo. Pero la versión más difundida y que perduró en la mente de muchos por más largo tiempo fue la realizada por Louis Armstrong al frente de sus "All Stars", su mágica trompeta y su cascada voz. Como antes lo había logrado con Adiós muchachos, Armstrong repitió en 1955 la hazaña al colocar también El choclo, pero con el titulo de Kiss of Fire, en los primeros puestos de las listas de popularidad. Tocado muy a su estilo, pero con gracia y ritmo, su grabación fue considerada una burla por algunos tangueros de ideas no muy avanzadas, pero elogiada como un gran exito por los amantes del tango con mentes más abiertas.

Ese mismo año de 1952, la cantante Pearl Bailey obtiene un éxito de venta con su grabación de It Takes Two To Tango de Al Hoffman y Dick Manning. No precisamente un tango, pero si con su inconfundible compás, meses después se le sumaría, con igual suceso, la versión de Louis Armstrong respaldado por la orquesta de Sy Oliver. El título de la composición pasaría a ser un dicho popular del pueblo norteamericano para significar que una persona sola no puede hacer todo.

En mayo de 1954, nuevamente Broadway entronizó otro tango en el gusto popular norteamericano con espectacular suceso: Hernando's Hideaway (El escondite de Hernando). Escrito por Richard Adler y Jerry Ross para su comedia musical "The Pajama Game", se convirtió en el número atracción del espectáculo a la par que en un suceso mundial.

La primera versión del tema, y la que logró más popularidad, fue la realizada por la orquesta de Archie Bleyer (1909-1984). Su grabación incluía una fuerte introducción de castañuelas por María Alba –fácil de entender si se piensa que era una célebre solista de castañuelas. Estereotipada en extremo, esta grabación ocupó el primer lugar de la lista "Top Ten Hits", posición que no pudieron ocupar las dos más respetuosas, aunque muy jazzeadas versiones que le siguieron, una realizada por Guy Lombardo y su orquesta, la otra por el cantante Johnnie Ray. Tiempo después, la magnífica cantante de color Ella Fitzgerald superaría a todas las versiones anteriores al verter el tema con picardía y gracia, haciéndolo más digerible que nadie para un público totalmente jazzístico.

Sea como fuere, tal fue el éxito de Hernando's Hideway que su insinuante ritmo quedó identificado como el prototipo del tango norteamericano por excelencia, una distinción compartida, o acaso disputada, sólo por Orchids in the Moonlight, el tema que Vincent Youmans y Gus Kahn-Eduard Eliscu compusieran para la película "Flying Down To Rio" (Volando a Río) (1933). La pegadiza línea melódica, el cadencioso ritmo de tango mezclado con habanera y la aceptación popular que estas dos últimas composiciones tuvieron, hicieron que con el tiempo ambas fueran incorporadas al repertorio de varias orquestas auténticas de tango.

Las Orquestas se suman a los cantantes

Esta avalancha de tango se vio reforzada con la aparición de varios LPs grabados por orquestas bailables. Entre los más difundidos estuvieron el de Freddy Martin, "At The Coconut Grove" (1957). Este atractivo LP incluía una serie de tangos europeos mezclados con auténticos, entre los que sobresalía My Lost Love, que no es otro que Nostalgias de Cobián y Cadícamo. Otro llamativo LP fue "Tango Time" (1958) por "Pancho and His Orchestra", la agrupación del amigo de Juan Carlos Cobián, Francisco "Pancho" Rosquellas. Dado que su director era argentino, éste fue el único LP integrado totalmente por tangos auténticos. Finalmente, sobresalen los álbumes "Tango" (1959) y "King of the Tango" (1960). Grabados ambos por "Malando and His Tango Orchestra", el primero con tangos argentinos, el segundo completado con más tangos internacionales que auténticos. Pero el LP que logró un mayor impacto fue el titulado "Cugatango" de Xavier Cugat. Ya sin sus "Gigolós", Cugat lo registró para la serie bailable "House Party" de Columbia Records. Con un sonido orquestal más pulido que el de su agrupación anterior, Cugat incluye aquí tangos internacionales mezclados con felices versiones de Adiós muchachos, Caminito y otros.

Al terminar la década de 1950, entre la mezcla anodina con otros ritmos y la carencia de un ejemplo de autenticidad, el furor en los EE.UU. por el tango en fue decayendo, quedando relegado a ser otro baile más de salón.

No hay comentarios:

Publicar un comentario